Crónicas de un detective: de papayas, piñas y el otoño como punto de partida.

Y como os anuncié esta tarde, os vengo a contar qué tal ha sido la experiencia de llevar Pequeños detectives de monstruos a la escuela, en este caso, al centro FEDAC Sant Andreu, en Barcelona. La propuesta me llegó hace cerca de un mes de mano de Oscar de Paula, un gran profesor que ha puesto la parte educativa y pedagógica a este pequeño proyecto de introducir el rol en la educación infantil, en este caso, en el aula de los peques de cinco años (lo que se conoce como P5 o actualmente, infantil 5). ¿Nuestra idea? Trabajar algún concepto que se esté trabajando ya en el colegio y darle nuestro twist, aprovechando los recursos que el libro editado por Nosolorol nos ofrece. ¿Cuál sería la temática de la actividad? El otoño.

La verdad, es que trabajar una actividad así para pequeños de esas edades, es complicado. Tenemos que tener en cuenta que su capacidad de atención, sumado a que la actividad se iba a hacer a primera hora de la tarde, era un añadido que complicaba la realización y éxito de la actividad. Por tanto, lo primero que dejamos claro es que el minutado de la misma, debía ser corto y preciso. Nos pusimos como objetivo, una actividad dinámica y divertida, de no más cuarenta minutos. Y así lo llevamos a cabo. El detective Papaya ya lleva cerca de año y medio recorriendo actividades, haciendo partidas de rol de mesa y algún que otro rol en vivo, pero Oscar era su primera incursión en este sistema y tuvo claro que quería ser: el doctor Piña. Este nuevo personaje que se incorpora a la lista de personajes del microcosmos de Los casos del detective Papaya, no es más que uno de los inventores de la Agencia, aparte de otro gran detective que se suma a la larga lista de detectives colaboradores: Piña Colada, Gatuna, Sushi, Mangostán, Lady Cherry, Roquefort, Gofre… Durante media hora estuvimos preparando todo el exterior de la actividad, aprovechando un pequeño patio que da a las dos aulas de infantil 5. Oscar se curró, junto a su familia, el pequeño monstruo que iba a aparecer en la zona de macetas, aparte de las piedras, ramas, piñas y hojas que iban a formar parte de un rastro que conectaba al monstruo con el aula de los pequeños. Al llegar los niños, a las tres de la tarde, solo vieron dos adultos que miraban de forma distraída al techo y que reían por debajo de la nariz. Una vez dentro, sombreros en la cabeza (el del doctor Piña, coronado con una piña), el uno vestido de verde, el otro con una camisa de piñas estampadas. Cargados con un paraguas y un libro con cubierta de piel y el otro con una lupa gigante y un reloj de bolsillo, nos lanzamos a entrar al aula llena de pequeños. Y sus caras fueron impresionantes.

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El rastro de hojas, piedras, ramas y piñas que conducían hacía el monstruito.

 

La actividad fue sobre ruedas: hicimos las presentaciones pertinentes, les explicamos el problema que estaba sucediendo e incluso, les contamos algunas anécdotas graciosas (el doctor Piña se cargó las huellas que tenían del monstruo, jugando a la rayuela en el patio o que el detective Papaya, tiene gran fascinación por el frasco de cristal, pues se pasa todo el día diciendo Tachán). Preparamos unos rompecabezas cooperativos para encontrar la huella del monstruo, luego usamos el sistema de detección de huellas (os dejo aquí el enlace de la web oficial) para que los niños pudieran localizar quién era el monstruo. El detective Papaya, les explicó más sobre el monstruo, como era, qué comía, … Y al salir al pasillo, ¡había dejado pistas de su localización! Siguiendo el rastro y con la ayuda de los detectives novatos, a recoger los diferentes tesoros (piedras de colores, hojas, ramas…) nos topamos con el monstruo de las macetas. Nos contó por qué estaba en el colegio y les pidió a los peques que se acordaran de visitar el huerto de la escuela y de cuidar las plantas, para cuando llegara la primavera.

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El monstruo de las macetas, hecho por Oscar y su familia.

Salieron encantados. Los dos grupos se lo pasaron en grande y los dos detectives, acabamos bien agotados. Fue una experiencia muy divertida y en breves, visitaremos otro centro para llevarla a cabo. Haré una breve adaptación de esta experiencia para qué la podáis jugar en casa, pues su mensaje ecologista es muy importante para los peques. Desde aquí dar las gracias al FEDAC y sobre todo, a Oscar de Paula, por que ha sido una experiencia enriquecedora, divertida y sobre todo, espero poder repetirla en breve.

4 comentarios sobre “Crónicas de un detective: de papayas, piñas y el otoño como punto de partida.

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