El caso de los pasaportes – Capítulo 5

Dos días después de aterrizar en Estados Unidos, el detective Papaya y su nuevo compañero, el detective Kudo, regresaban al aeropuerto para tomar otro vuelo. La detective Maple, decidía en último momento, quedarse para seguir investigando en el teatro abandonado de Hollywood. Secretillo, seguía custodiado dentro del frasco de cristal, mientras el gamusino que vive en el archivador, llevaba un donut glaseado con azúcar y virutas de chocolate, a modo de flotador. Parecía muy contento, mientras iba dando pequeños mordiscos a su delicioso regalo, hecho por la señorita Maple:
– Deberías ir con cuidado con las caries, gamusino. ¡Eso tiene mucho azúcar! – El detective Kudo comprobó que aquel comentario no le había hecho nada de gracia al gamusino, que le sacó la lengua.- Deberías comer más verduras.
– ¡No lo intentes! ¡Es como hablarle a una pared! Parece que la anatomía gamusina tolera altos niveles de azúcar. Si comiera lo que este peludín come, estaría en la tumba. – Dijo el detective Papaya, entre risas. – Tenemos que pasar por el control de seguridad, antes de tomar el vuelo a Buenos Aires, la capital de Argentina.
– Correcto. ¿Llevamos todo lo que necesitamos? – Preguntó el detective Kudo.
– Espero que sí. Pero antes, aprovecharé para pasarme por el Duty free a coger una guía turística de Argentina. Necesito saber más sobre este país sudamericano.
– Me parece bien. Llevo un lío con las divisas, que ya no sé si se paga con coronas, pesos o libras.

Relaciona cada moneda con su país de origen.

Tras unas horas de vuelo, llegaron a la capital argentina. En el Aeropuerto Internacional Ezeiza les dio la bienvenida, una joven muchacha de cabellos rojizos. Su cara pecosa y su sonrisa, hicieron enrojecer al siempre serio, detective Kudo:
– Saludos, amigo Papaya. ¡Cuánto tiempo sin verle!
– ¡Detective Azalea! ¡Cuántos años! La última vez que nos vimos, fue en el congreso de detectives en Londres, ¿no?
– Exacto. ¡Cuánto tiempo! Ya me han informado de la investigación que estáis llevando a cabo. ¿Lleváis al pequeñajo entre vosotros?
– ¿Al Monstruo de los Secretos? ¡Y tanto! Lo llevo guardado en el frasco de… – Se llevó una mano al bolsillo de la chaqueta y luego, se la llevó al lado opuesto. Miró en sus pantalones y en su equipaje de mano. Temblando, susurró.- No sé dónde lo he metido.
– ¿Has perdido el Frasco de Cristal?
– Creo que sí. – Dijo el detective, poniéndose rojo y sudoroso.- Debe ser cosa del jet lag.
– Pues debemos echar un ojo. Quizás te lo has dejado abandonado al recoger la maleta. Miremos en la cinta de equipajes.

Tras recuperar el Frasco de Cristal, que estaba custodiado por el Gamusino que vive en el archivador, comenzaron las pesquisas en el mismo aeropuerto. La detective Azalea les comentó que ya habían tenido conocimiento de la presencia de Monstruos de las Sombras por la zona y que habían hecho de las suyas, en la zona de aduanas. Las huellas dejadas sobre algunas impresiones, les habían servido para poder poner cara y ojos a los culpables:
– Creemos que sabemos dónde están. Alguien nos dejó una pista, que nos sirvió para localizar su rastro. ¡Aquí la tenéis!

¿A qué objeto está haciendo referencia?

Los detectives no tardaron en resolver el enigma. Pensando unos pocos segundos, llegaron a la conclusión: ¡así es como viajan tan rápido! ¡Y sólo hay un monstruo capaz de viajar a través del espejo! El detective Kudo exclamó:
– ¡El Monstruo de los Reflejos! Es el único que puede moverse entre los espejos.
– Correcto, pero sigo sin entender por que está haciendo todo esto. – Dijo el detective Papaya, mirando al suelo. – La verdad, es que no lo entiendo.
– Pues seguramente, sea por esto. ¡Miren la siguiente noticia! – Sacó un periódico local dónde el titular era: Inauguración del milenio – La Reina de los Reflejos.
– ¿Y qué es la Reina de los Reflejos?
– Es el diamante más grande del mundo y sus reflejos son impresionantes. Si miramos las ciudades que acogerán la exposición, descubriréis la ruta que está siguiendo: Wellington, Tokyo, Los Angeles y Buenos Aires, son cuatro de las ciudades que acogerán esta exposición. Pero como el monstruo no tiene muy claro como funciona, ha ido saltando de una a otra, hasta topar con el diamante. Hoy se inaugura la exposición y seguro que estará allí.
– Entiendo. Entonces, los Monstruos de los Secretos, no nos estaban saboteando en realidad, estaban intentando evitar este robo. – Dijo el detective Papaya, mirando el interior del Frasco de Cristal, dónde Secretillo afirmaba con la cabeza.- Debemos parar el robo antes de que sea demasiado tarde.

Fue acabar la frase y el walkie-talkie de la detective Azalea sonó bruscamente:
– Chicos, hay que correr. La exposición se va a inaugurar en media hora.

Continuará…

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