L.C.D.P. Érase una vez… las Fancon I: Y cómo el detective Papaya sobrevivió al sábado

Petra (Gemma), la sirvienta del Marqués de Sinestesia y el detective Papaya, en escena

¡Feliz jueves a todas y todos! ¡Jueves! Estamos ya a jueves y todavía arrastro el cansancio de las jornadas Fancon, pues han sido dos días muy intensos dónde ha habido un poco de todo, como en botica. Pero vayamos por partes, que seguro que así os quedará mejor lo que hemos podido vivir en este festival de ocio alternativo y cultura, organizado en Palau-Solità i Plegamans. Imaginaos el hecho que, hace dos años, mi colaboración en este festival fueron dos partidas de mesa, de Pequeños Detectives de Monstruos y este año, hemos tenido cuatro partidas de mesa y dos roles en vivo. ¡Para morirse! Pero hemos sobrevivido, aunque el cansancio todavía perdura en nuestro cuerpo. ¿Qué tal si hablamos del sábado? Pues vamos a ello.

Antes de nada, agradecer a: ALC Stronghold, por todo el soporte logístico y ayuda que siempre me ofrecen; a Fancon, por invitarnos nuevamente a las jornadas; a Nosolorol, por conseguirme las medallas para los peques, cuando sé que es imposible conseguirlas ya (T_T) y a Álvaro Corcín y Patricia de Blas, por crear este libro que tanto juego nos está dando.

En el Salón del Castillo del Marqués de Sinestesia

Mañana: El castillo da para rol en vivo… y para muchas cosas más

El sábado comenzó con un rol en vivo en el Castell de Palau-Solità i Plegamans, un lugar idílico y precioso para hacer un rol en vivo. Los días previos al rol en vivo, un servidor y el detective Piña Colada (Javi), estuvimos preparando todos los materiales para dos días de rol intenso. En nuestro coche, maletero y asientos traseros llenos de materiales para la ocasión. Parecía un viaje de varios días, pero la intención era unas actividades de dos días. En el castillo, comenzamos a descargar paquetes y bolsas para montarlo todo. Teníamos que convertir ese edificio en el castillo del Marqués de Sinestesia: el estandarte del marqués colgado en el balcón, su taller secreto, en un rincón del castillo, la alacena, el salón con todo el desayuno (de la Confitería Sabayón, de Villalejana) y el despacho del marqués, con su colección de libros. En unos minutos, que parecieron segundos, tuvimos todo montado y listo para los detectives. Tarjetas, elementos sorpresa, todo estaba colocado… ¿Todo? No, pues en el último momento, un servidor se puso a cambiarse de ropa y se dejó parte del rol en vivo en los pantalones. Y así, tuvo que rescatarme posteriormente el detective Chapuzas, nuestro nuevo fichaje, para conseguir acabarlo correctamente. ¿Qué contenía este rol en vivo? Piezas de todo tipo: códigos secretos, mensajes escondidos en lienzos de estilo Mondrian, objetos divertidos y extraños como una tetera, un viejo reloj de cuco… Todo hecho a mano, además de las piezas de impresión 3D, que se curró Javi y en breve, tendréis aquí para descargar.

El patio de armas del castillo, con el estandarte del señor Marqués en el balcón.

¿Cómo fue la experiencia? Brutal. No se puede describir con otras palabras. Papás y mamás participativos, peques entusiasmados y un montón de risas. Agradecir a Gemma (detective Sushi), Aleix (Detective Chapuzas), Javi (Detective Piña Colada) y a nuestro querido marqués que no pudo estar presente, pues estaba con amigdalitis, Kam. Hubo momentos para todos: los secretos del marqués al descubierto, a través de una lluvia de páginas del diario del marqués, que cubrieron el patio de armas y la aparición de los dos Monstruos de los Secretos, haciendo de las suyas. Todos los peques se llevaron de regalo un colgante de gamusino hecho por Javi, además de su carnet de detective plastificado, por si no lo tenían. Sorteamos bolsas de dados y los libros del rol en vivo, los regalé para que se los llevarán a casa. Así, una bolsa menos de material. Me quedé pensando en el castillo: Bueno, por la tarde será más tranquilo... Pero… no fue así.

Tarde: Necesito respirar (o comprarme un clonador)

Que a los peques les gusta jugar a rol, de eso no me cabe duda. Que tengo seguidores en las jornadas que siempre están dispuestos a jugar una partida, tampoco me cabe duda. Pero que tengamos que ampliar mesa para dar capacidad a todos los jugadores, es algo que jamás me había pasado. Ofertábamos dos partidas, con cinco jugadores en cada una de ellas (ampliable a un sexto jugador). El problema es cuando a las cinco de la tarde me presento en la sala dónde se iba a jugar El caso de las sesenta y tres monedas, no tenía cinco, ni seis jugadores… ¡tenía siete! Bueno, en realidad, ocho. Pues mi sobrina, la detective Gateta, hizo su primera partida con el detective Papaya. A los ocho jugadores, se les sumaron dos peques que actuaron como observadores. Como podéis imaginar, aquello fue una de las partidas más difíciles de dirigir, pero también fue una gran partida, muy divertida y con grandes momentos. Todos los detectives recibieron un gamusino de regalo (impreso en 3d, por el detective Piña Colada), además de una medalla de participación. La segunda partida, fue más tranquila, con cinco jugadores muy cañeros, que se lo pasaron muy bien y consiguieron resolver el caso, sin despeinarse.

Al acabar ambas partidas, Javi y yo estábamos derrotados. No teníamos fuerza para nada más y el pensar en el domingo que nos esperaba, nos hacía temblar. ¿Superaríamos el domingo? La respuesta es sí… pero no sabéis de qué manera.

¡Nos leemos!

PS. No tengo ni una foto de la partida de la tarde. Imaginaos el caos que había para no tener ni tiempo para hacer una foto.

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