El caso de la casa en obras – Capítulo 3

Continuamos con esta aventura, que comenzó el lunes…

La oscuridad cubría todos los rincones de la carpa. Después de dar unos pasos, las luces se encendieron y vieron la gran magnitud de la pista del circo. Las gradas estaban a medio montar y en una de ellas, un señor con el pelo bien engominado, miraba al detective Papaya y a su peludo compañero. Parecía cabizbajo y su traje rojo y reluciente indicaba que ese hombre, aparte de domador, era el dueño del circo:
– Disculpe, buen hombre, ¿es usted el propietario del circo?
– Pues sí, Heraclio Vencecanguelos para ayudarle. Usted debe ser el detective Papaya. El señor Cañadeazúcar ya me avisó de su visita. Aquí me tiene para hacerme todas las preguntas que tenga en la mente.
– Me he fijado que la imagen del cartel del circo es diferente a la carpa actual. ¿A qué se debe?
– La foto la tomamos ayer por la mañana. Por la tarde, tuvimos que hacer algunas tareas de mantenimiento en la carpa.
– ¿Mantenimiento?
– Si, alguien arrancó un pedazo de tela de la carpa y tuvimos que colocarle un parche. Además, una de las banderas desapareció y otra, apareció girada. Como la cremallera de la entrada principal está rota y no cierra del todo bien, habilitamos una entrada provisional en un lado.
– Entiendo. ¿Y les desapareció alguna cosa más?
– Pues creo que no, pero déjeme mirar. Aquí detrás tengo un montón de trastos que la gente se dejó ayer, aquí olvidados.

¿De quién es cada uno de los objetos? Uno de ellos no pertenece a nadie…

Un par de cordones manchados y polvorientos quedaron sobre las gradas del circo. Nadie de la compañía los reconocía, aunque el gamusino que vive en el archivador se fijó en algo. Había pequeñas manchas oscuras en uno de los extremos. Parecían de aceite de motor. ¿Dónde se podrían haber manchado los cordones? El detective Papaya reaccionó al momento y preguntó:
– ¿Dónde dejaron los técnicos, los animatrónicos de la Casa Encantada?
– Detrás de esta grada. Ahí está la salida de los artistas, que da a la zona técnica del parque.

El detective Papaya salió corriendo hacía la zona y encontró una gran mancha de aceite en el suelo. Parecía que alguno de los animatrónicos tenía una fuga y por tanto, esos cordones debían tener relación con alguno de los robots sacados de la atracción. El gamusino comenzó a moverse rápidamente alrededor del detective. Había visto algo. Una gran huella se había marcado en el aceite. ¿Será posible que realmente haya un monstruo detrás de todo esto?

Conecta los puntos para encontrar al monstruo que estamos buscando…

Tras dibujar en un pedazo de papel, la huella que se formaba en el aceite, el detective Papaya lo tenía bastante claro. Un Monstruo del Armario era el culpable de aquel robo. Pero tenía sus dudas: ¿para qué quería robar unos animatrónicos? Normalmente, se hubiera conformado con las telas de la carpa y la bandera desaparecida, pero ¿todos los animatrónicos? Aquello le parecía muy extraño, pero el día se iba a complicar más cuando el grito del señor Cañadeazúcar, le hizo salir de la ensoñación:
– ¡Detective Papaya!
– ¿Qué sucede, señor Cañadeazúcar?
– ¡En dos días tenemos que volver a abrir el parque y estamos sin monstruos para la Casa Encantada! Era la apuesta fuerte de este año. ¿Cómo va la investigación?
– Parece que hay un Monstruo del Armario, rondando el parque, pero no estoy convencido del todo que sea él, el causante del robo. Tendré que seguir buscando.
– Cómo sé que las cosas son lentas, he decidido avanzarme a usted. ¿Qué le parece el cartel que estamos colgando por Villalejana?
– ¿Qué cartel? Ahí solo veo un pedazo de papel pegado con cinta adhesiva.
– Ese, el de la pared de ahí de…

Alguien había hecho añicos el cartel y al levantar la vista, todos los carteles que había en la entrada del parque, también habían sido destrozados. ¿Qué contenía el cartel que molestaba tanto para ser destrozado? ¿Y el Monstruo del Armario, dónde se esconde? El detective Papaya y el gamusino que vive en el archivador, tomaron los pedazos del cartel y lo reconstruyeron, poco a poco.

Resuelve el rompecabezas en línea o imprime esta imagen y recortarla a tu gusto, para generar tu propio rompecabezas.

¡Se buscan monstruos para la Casa Encantada! Una idea loca del señor Cañadeazúcar

El detective Papaya, se quitó el sombrero y rascó su cabeza. Miró la cara de ilusión del señor Cañadeazúcar y reprimió lo que iba a decirle. ¡Era una locura! Pero quizás podría conseguir más tiempo para seguir investigando. Tendría que echarle un ojo a la zona técnica del parque y descubrir más sobre el Monstruo del Armario que anda suelto.

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