¡Queremos una partida de miedo! (O cómo trabajar el miedo en las partidas con peques)

¡Feliz miércoles a las visitantes de nuestro blog! Gracias a los que habéis preguntado por mi estado de salud, pero bueno, aquí estoy con la cabeza dando guerra, pero seguiremos adelante. Se acerca el final de octubre y eso significa que llega Halloween, esa festividad anglosajona que se ha hecho un hueco en nuestra sociedad y que ya forma parte de nuestro imaginario festivo. Y cómo no, en muchos hogares se celebran fiestas temáticas, dónde los disfraces y los dulces son los dos protagonistas, pero… ¿cómo llevamos eso de hacer juegos de terror con los pequeños? Tened en cuenta que no todos los peques tienen el mismo grado de tolerancia a según que terrores y qué realizar una partida de miedo, puede convertirse en un mar de lágrimas y gimoteos. Por tanto, para haceros más fácil el tema, vamos a hablar de como crear contenido de miedo para este Halloween, sin miedo a qué acabe todo como el rosario de la Aurora.

Terroríficamente divertido (Buscando el equilibro entre terror y diversión)

El terror puede aparecer en cualquier partida de rol para peques que diseñemos. Muchas de ellas ya tienen temáticas dónde agarrarse para ese tipo de partidas. Por ejemplo, el libro de Álvaro Corcín y Patricia de Blas, Pequeños Detectives de Monstruos, trabaja desde una perspectiva lúdica, todos los terrores que hemos llegado a sufrir de pequeños: la oscuridad, los ruidos, el monstruo que vive en la cama o en el armario… Todos esos terrores infantiles aparecen en el libro, pero lo hacen bajo un punto de vista diferente, que nos permiten ver esos monstruos como seres divertidos, cercanos y estrafalarios. En Monster Kit, de Manu Sánchez, crearemos nuestros propios monstruos, obteniendo creaciones divertidas, que no nos causaran miedo. En otros sistemas, la aparición de criaturas mitológicas (dragones, cancerberos,…) también nos puede aportar este punto de terror controlado, pero bajo la protección de nuestras armaduras y equipamiento de combate.

¿Y qué sucede si queremos ir más allá? Pues que deberemos valorar hasta qué punto nuestros pequeños son tolerantes a los posibles focos de terror que salgan en la partida. Podemos jugar con las apariciones de seres monstruosos, con las escenas dónde suceden fenómenos paranormales y con otras escenas, dónde lo ocurrido se pueda resolver razonando y viendo la escena, con calma. Nuestra narración será la que indique a los pequeños, hasta qué punto es peligroso, terrible o horroroso, lo que estamos viviendo en esa escena. Si es algo muy temible, tendremos que sacar nuestra faceta de actor y mostrar nuestra cara más temerosa, apretando los dientes y mirando a todos los lados, para transmitir la sensación de peligro inminente.O podemos hacer el efecto contrario: rostro serio, sin movernos y con un tono de voz monótono, mirando al frente. Dos maneras de narrar diferentes, que pueden hacer de una partida normal, una experiencia terrorífica con un nivel de miedo controlado y adecuado a los peques.

Los efectos que vinieron del exterior

El uso de la luz y de los sonidos de nuestro espacio de juego, serán claves para hacer una experiencia de terror controlada para los peques. Cambiar la iluminación de la sala, por ejemplo, nos ayudará a crear una escena de juego más sombría y que, por tanto, nos dará pie a la introducción de la partida. En algunas tiendas, se venden generadores de efectos de sonido (o podéis usar alguna de las aplicaciones para móvil o tablet, que existen en el mercado) para añadir efectos a lo largo de la partida. Una tormenta que viene de no sé sabe dónde, el maullido de un gato a la lejanía o unos pasos lejanos, pueden conseguir que más de uno, acabé saltando sobre su silla. Pero cuidado con pasarse en la ambientación: queremos que los peques disfruten de la experiencia, no que se estén toda la partida, con la sensación de inquietud y con ganas de salir corriendo de la sala.

En el caso que la partida se vaya al traste

¿Veis que la experiencia de juego es demasiado para alguno de vuestros jugadores? Pausad la partida. Levantaos y acercaros al jugador, para hablar tranquilamente con el afectado. Explicar a los pequeños que todo es ficción, ayudará a calmar las cosas. No siempre salen bien a la primera y no todos los pequeños tienen el mismo grado de tolerancia al terror. Es bueno tener todos los parámetros adecuados antes de comenzar la partida y estar seguro que no hay ningún jugador que pueda experimentar un ataque de pánico, con la temática de la misma. Si teméis que el nivel de terror sea demasiado para vuestros jugadores, endulzarlo un poco usando teatro y haciendo broma sobre la situación, para llevarlo al otro extremo, al absurdo. Si ven que el director de juego ríe, ellos no tardaran mucho en sumarse a la fiesta.

Espero que estos consejos os puedan servir, por si os lanzáis a la piscina de dirigir algo de terror en Halloween. Y recordad, lo importante es tener una buena experiencia.

¡Nos leemos!

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